lunes, 2 de febrero de 2015

Veintitrés.

Iba a escribir mi entrada anual de cumpleaños y me puse a leer la del año pasado  y... No han cambiado muchas cosas. Bueno sí.
Ya no estoy en dieta, in fact, la dejé un mes después de mi cumpleaños, seguramente ya volví a subir esos 3kg, casi no tomo agua, sigo sin tener un trabajo y no, no termine la carrera (aún).

Pero ya no estoy estancada en esa relación rara de los últimos (casi) 4 años, ya no dibujo cosas tan cursis porque me estoy aplicando en mi proyecto de tesis, sigo teniendo esos sueños pero ya se los he contado a un par de personas, tengo proyectos muy lindos y poderosos en puerta que me tienen al borde del llanto por tanta emoción, estoy viendo muchas películas y leyendo cosas que me interesan, decidí que quiero viajar por muchos países antes de sentar cabeza , asi que el hecho de que mis amigxs/conocidxs estén siendo serios con sus vidas se me olvida cuando veo que se vuelven aburridos. Están pasando un montón de cosas que me hace feliz y me he dado cuenta que estoy sola pero no es malo, es algo que me hace moverme a busacar otras cosas.
 Decidí (o estoy en proceso de) que si bien hay cosas que me hacen mal debo ser lo suficientemente madura para no hacer berrinche o dramas de gratis, personas que te lastimen o traicionen habrá en todo el mundo, sólo debo cortar esa relación en seco y ya, sin lagrimas ni gritos. No vale la pena.

Diría que me emocionan los 23, pero no. En realidad sólo quiero ir terminando cosas, cerrando ciclos para abrir otros, ser paciente por lo que está por venir, quizá suena muy Coelho pero dicen que las grandes cosas tardan en llegar y que después de la tormenta llega la calma. Nada más espero que esta racha rara ya se acabe, sería buen regalo de cumpleaños.






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